domingo, 1 de noviembre de 2015

SOFISTICADOS TORBELLINOS INTELECTUALES

"Me hace tanta gracia escuchar discursos de iluminadas, iluminados e iluminades del activismo sexogenérico criticando el binarismo de la propuesta"mi género en mi cédula" y proponiendo la abolición de las categorías del género (algo en lo que creo filosóficamente si fuera una postura sincera y que también es un plan B jurídico, gracias por desgastarlo con su torpeza antiestratégica de siempre). Tan ilustres personalidades no saben (o no quieren saber) que:
a) En un mundo binario, de instituciones binarias, y de personas binarias, las personas trans no son una excepción no-binaria. No viven en otro mundo. No son hijas de otra sociedad. No se visten con códigos estéticos de sofisticada androginia ni son evolucionari@s genderqueers excepto en una notable minoría. Por cierto, pregúntense por qué exigen estándares tan altos de reflexión sexogenérica a las personas trans cuando ustedes mism@s reproducen el binario todos los días. ¿O ustedes no son aburridas mujeres/ hombres en el 99% de sus vidas?
b) El 99% de las personas trans ha tenido que rajarse la madre afirmando esa feminidad o masculinidad que a los seres iluminados les parece caduca. Pregúntenles a las trabajadoras sexuales trans que mueren en las calles del mundo todos los días por afirmar esa F binaria si es o no es así. Cierren el libro de teoría queer y salgan a las esquinas en que sobrevive la identidad más marginada de eso que ustedes llaman "comunidad". Escuchen el clamor del movimiento trans y no hablen por él. Lo más gracioso es que algunas de las personas que proponen desde las alturas la respuesta no-binaria son las mismas personas que defendieron por años que nadie más que las personas trans hablara por ellas. Sin comentarios.
c) Igual o más curioso que la negación de la voz trans, resulta el hecho de que quienes proponen el no-binario son en muchos casos gays y lesbianas que luchan porque una caduca y binaria institución: la de los estados civiles monogámico-duales. En otras palabras, la unión de hecho y el matrimonio ENTRE DOS PERSONAS en la cédula. Hagamos el mismo ejercicio, que es súper divertido: ¿por qué luchar por esas institucionalidades familiares tan caducas? Por qué el nombre de una segunda persona en mi cédula que no tiene nada que ver con MI identidad? ¿Por qué pensar en que una sola persona esté en mi vida y/o en mi cédula cuando, así como hay personas gender-queer, también hay personas poliamorosas? Contestarán: porque el 99% de nosotras queremos protección; por ejemplo, para que una sociedad homofóbica le pare bola a Susanita cuando su pareja Juanita la tenga que ir a reclamar de la morgue o visitar en el hospital. ¡Bingo! La misma protección es la que quieren las personas trans con el caduco género binario en la cédula: la protección que impida que la sociedad transfóbica, encarnada por ejemplo en un jefe de recursos humanos, le diga a un transmasculino, en el mismo ejemplo, que se ponga la falda del uniforme de la empresa porque no hay un solo documento sobre la faz de la República que afirme/ proteja su masculinidad.
d) El Derecho no es como la Sociología o como la Política que admite sofisticados torbellinos intelectuales, infinitos matices poli-tri-multi-trans-ni-sí-ni-no-sino-todo-lo-contrario. Eso está perfecto para la siguiente publicación de la revista indexada, pero no para un texto en materia civil-registral. Les invito a que hagan un pequeño receso en sus elevadas reflexiones y desciendan a aprender un axioma básico de la tediosa ciencia jurídica: "en derecho se deshace como se hace". La mejor manera de quebrar el binarismo jurídico es a través del binarismo jurídico. La mejor manera de abolir instituciones es usándolas.
Posdata: Dejamos una puerta abierta a otros géneros en la primera propuesta de esta ley. Pero gracias a brillantes y antiestratégicas nociones no-binarias expresadas en el peor de los lugares - el seno de una institución tan conservadora como es el Registro Civil del Ecuador- los abogados (masculino específico) más rancios de este país se alertaron y nos bloquearon esas propuestas. Gracias por demostrar tanta brillantez en el menos oportuno de los lugares.
Como cereza del pastel, las maravillosas propuestas no-binarias que estamos escuchando vienen justo ahora, cuando la diversidad de opiniones es tan valiosa. ¿Dónde estuvieron estos tres años cuando el movimiento trans se rajaba en la comisión GADS? Ah, sí, lo olvidaba: estuvieron asomando la nariz cuando sus intereses parecían estar en juego y dejándonos embarcadas en Chaguarquingo cuando los peligros para las homoparentalidades desaparecían y teníamos que limitarnos a discutir el género en la cédula. Tan embarcadas nos dejaron que ni siquiera repararon en que a la ley volvieron a última hora normas retrógradas en SUS temas. De los que les tuvimos que alertar nosotras, por cierto. Felicitaciones.
Finalmente, por si no quedó claro: la cédula sin sexo ni género es nuestro plan B. ¿Quieren hacer el favor de no quemarlo antes de hora?"
Elizabeth Vásquez