domingo, 2 de agosto de 2015

EL SILICON DESTRUYE Y ASESINA


Dulce” (apodo ficticio) ya está lista para cambiar, se ha inyectado la ampicilina que le recetó una supuesta “experimentada” mujer trans de Yacuiba que viajó a Beni solo para someterla al procedimiento, también compró un antibiótico de amplio espectro que empezó a tomar 24 horas antes de la intervención para “evitar infecciones”.


“Dulce” tiene 38 años y hace al menos 12 años se puso por primera vez tres litros de silicona en los pechos, las nalgas y las caderas. Siente que el tiempo pasó y que necesita rejuvenecer su cuerpo y endurecer sus curvas. Se ha comprado cinco litros de silicona industrial a 150 dólares cada litro, la mujer que le colocará el “aceite” cobra 100 dólares por aplicar cada litro. Haciendo cuentas el costo de la “intervención” es de 1.400 dólares. Un precio “módico” para lucir pechos voluptuosos y un trasero redondeado y firme.

El momento ha llegado. El cuarto que alquila en un barrio olvidado de Trinidad es el lugar elegido. Una sábana blanca ha sido tendida sobre la cama y en una mesita están las cinco botellas de silicona, son blancas y tienen la tapa naranja, supuestamente las compraron en Argentina. Cinco jeringas para inyectar a caballos están listas, al igual que la anestesia, el alcohol y los algodones. La supuesta experta empieza a dibujar con un marcador cuadrantes en las nalgas de “Dulce” y después de elegir los lugares empieza a inyectar la anestesia y, luego de esperar unos 20 minutos, inyecta la silicona, esa sustancia, venenosa e imparable que una vez dentro recorrerá por todo el cuerpo.

Vanesa, una mujer trans de Cochabamba que se ha sometido a este mismo procedimiento, describe que “se siente como si te metieran un cuchillo, duele y arde, cuando me pusieron yo gritaba: ya no me metas más, ya no podía más, es un dolor horrible y ruegas que se detengan, lloras, gritas y te dan una almohada para que muerdas, el líquido entra ardiendo, quemando y te dan mareos y vómitos, luego te masajean y empiezan a amasar tu piel y a darle forma”.

Y es que las cifras (no oficiales) son amargas. Según la Red Trébol nueve de cada diez mujeres trans en Bolivia tienen en su cuerpo silicona industrial, muchas han quedado deformadas y esconden sus pechos sin pezones y sus nalgas moradas en las penumbras de la noche, entre las lentejuelas de sus vestidos y rellenando hábilmente con esponjas las curvas que quedaron deformes. Total, el horror y el dolor se mitigan con alcohol, nos dicen.

1 comentario:

  1. No a los Biopolimeros, esto es un problema que deberia ser parte de la salud publica, chicas Trans no arriesguen su vida ni deformen su cuerpo inyectandose esta sustancia letal que a largo o corto plazo, causara estragos en su salud ! Aprendamos a valorarnos a apreciarnos tal cual somos, con esfuerzo y trabajo se consigue lo anhelado y paciencia.

    Xiomara Saltos

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