jueves, 5 de junio de 2014

SOÑANDO CON SER CHICA EN LA OSCURIDAD



Cuando Karla Yadira habla de su historia, es como si la materialización de su imagen femenina, soñada a través de la transformación de su cuerpo, expresara su verdadera autenticidad. Porque ella es más auténtica con su pelo largo, su cuerpo de mujer y sus ropas de chica.

“Si un chico se manifiesta tans desde la niñez, eso le frena mucho el acceso a la educación”. Eso no sucedió conmigo, porque me escondí bien. Y decidí realizarme en la educación. Esa diferencia si me separa un poco de las otras trans”.

Karla Yadira decidió postergar su deseo de exteriorizarse como chica para realizarse profesionalmente, porque tenía otro sueño; entrar a la FAE. Pero le faltaban dos centímetros de estatura. Con la idea de crecer, ingresó primero a la conscripción. Su desempeño fue excelente y le pidieron que se quedara en el Ejército, pero no se quedón por dos razones: porque el Ejército era masculinizante y para ella era cada vez más difícil aceptar esa masculinización y porque apuntaba más alto, aunque nunca careció esos dos centímetros y no pudo ingresar a la FAE. Entonces tomó su tercera opción, que era la Universidad., y hace 20 años trabajo como ingeniero.

“Lo único que sentía era que en mis sueños me veía como chica, con mi cuerpo femenino. Veía a chicas travestis, pero me daba cuenta que eran mal vistas, porque eran trabajadoras sexuales. Yo quería tratar de seguir mis estudios, pero también quería ser como ellas sin hacer trabajo sexual. En ese tiempo solo había la esponja, la peluca, nada más. Nadie podía hacerse transformaciones corporales. La mayoría trabajaba como chico en la mañana y en la noche se transformaba.

Hace tres años Karla Yadira empezó a hormonizarse para llegar poco a poco a su imagen soñada.

“Hace tres años usaba peluca, ahora me siento bien porque tengo mi pelo, puedo soltarlo. Antes pesaba 115 libras y mis alumnas me envidaban por flaquito y fibroso, y lyo les decía que me daba envidia su grasita. Cuando tenia el cuerpo fortalecido no me gustaba porque no podía vestirme con la imagen femenina que quería, pero cuando empecé a bajar de peso me empecé a gustar. Ahorita me siento bien porque desde hace tres años me gusta mi cuerpo, auqneu no puedo estar en la calle todo el tiempo como chica, con la ropa de chica, por mi trabajo. Pero a diferencia de hace tres años me gusto como estoy ahorita.”.

CHICAS OCULTAS TRANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

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