martes, 24 de junio de 2014

RAZONES PARA LA DESPATOLOGIZACIÓN DE LA TRANSEXUALIDAD

12 Razones
para la Despatologización de la Transexualidad:


1.-) Los catálogos de psiquiatría utilizados para el “diagnóstico de la transexualidad” re-editan todo estereotipo posible sobre lo que es ser hombre o ser mujer.
2.-) La patologización de la transexualidad, re-edita la histórica tutela psiquiátrica sobre las mujeres: locas, histéricas, trastornadas, incapaces.
3.-) La identidad no se puede diagnosticar.
4.-) Frente a la “disforia de género”, reivindicamos la euforia de vivir el género propio.
5.-) Los hombres trans decimos: saquen su binario de nuestros ovarios.
6.-) Las Mujeres trans decimos: mis gónadas son una muestra que no soy un reflejo de la Cis-Normativa.
7.-) No más tutela Patriarcal, ni psiquiátrica, ni jurídica sobre nuestras decisiones identitarias.
8.-) Ni el estado ni la psiquiatría, en mi cuerpo mando YO!
9.-) Antes omisión y ahora psiquiatrización: dos caras de la misma opresión.
10.-) Si la disforia de género es un trastorno, ¿por qué su tratamiento consiste en afirmarlo?
11.-) Stop. La psiquiatría borra lo trans cuando nos diagnostica como anhelos fallidos de hombre o mujer.
12.-) Stop. La psiquiatría borra lo trans cuando tutela nuestro devenir en mujeres y hombres “normales”.

jueves, 5 de junio de 2014

MUJERES TRANSGÉNERO SE ENFRENTAN A QUITO.



Todas dicen lo mismo: que desde chiquitas sintieron una inclinación por el mundo de las niñas, que se sentían niñas. Pero por haber nacido hombres, crecieron obligadas a comportarse como se espera de ellos. Unas pocas afortunadas pudieron manifestarse como eran sin exponerse al rechazo de sus familias y su medio social. La gran mayoría tuvo que esconder por muchos años su deseo de travestirse y de convertir su cuerpo hacia las foras femeninas. A unas siempre se les notó, y desde la escuela fueron el niño al que todos señalaban y agredían por afeminado. Otras aprendieron a ocultarse muy bien y así esquivaron la discriminación mientras pudieron.

Hasta 1997 estuvo vigente en el Ecuador el Artículo 516 del Código Penal, que condenaba la homosexualidad y el travestismo, y no por ello los gays, las lesbianas, las trevestis y transgénero dejaron de existir. A pesar de la persecución y los abusos de poder polical, no desaparecieron ni tampoco se “corrigieron”. ¿Por qué? Porque las personas no son defectuosas ni pervertidas. Es el modelo de la sexualidad aceptable, la norma heterosexual, lo que se queda corto ante la realidad: la diversidad de las orientaciones, deseos, prácticas y experiencias sexuales y las identidades de género.

Los padres y madres esperan que los niños se comporten como niños y las niñas como niñas. Esperan, además que sean heterosexuales. Y las Escuelas no están preparadas para niños que se enamoran de otros niños o niñas que se enamoran de otras niñas. Y en los colegios simplemente no se puede ser afeminado. Esa es la vida real. 

¿Cómo se puede vivier en el ocultamiento?

¿Cómo se hace para callar la necesidad y las ganas de ser quien eres? , ¿Como es fingir que eres hago que te rehúsas a ser?

“Si un chico se manifiesta trans desde la niñez, eso le frena mucho el acceso a la escuela, al colegio, y peor aún a la universidad. Está destinado a no tener educación.

La injusticia cometida contra las trans es una especia de castigo social por ser lo que son. Las agresiones verbales terminan en crímenes de odio. La mayoría de trans mueren de soledad, de rechazo, de pobreza, de serios problemas de salud o asesinadas.

La discriminación las destina a no educarse, a no acceder dignamente a los servicios de salud, a no tener trabajo, a todos los derechos que los heterosexuales tienen garantizados sin que nadie los ponga en duda. Ahora, por lo menos el Estado reconoce su nombre femenino en la cédula de identidad. Pero siguen haciendo fila con los hombres en las voaciones o tratadas con asco por usar los baños para mujeres. Estan en medio de la nada. Tratando de crar un mundo que reconozca su lugar y su existencia. Pero todavía sigue siendo difícil.

Como dice Rachel Erazo “Las Trans somos varones que renunciamos al privilegio de ser varones. Eso debe tener un castigo. El sistema machista dice que si nenuncias a tu derecho de mandar y dominar entonces vas a ser dominado., porque te estás degradando al pertenecer al género débil. Entonces debes ser tratada igual o peor que una mujer.

CHICAS OCULTAS TRANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

SOÑANDO CON SER CHICA EN LA OSCURIDAD



Cuando Karla Yadira habla de su historia, es como si la materialización de su imagen femenina, soñada a través de la transformación de su cuerpo, expresara su verdadera autenticidad. Porque ella es más auténtica con su pelo largo, su cuerpo de mujer y sus ropas de chica.

“Si un chico se manifiesta tans desde la niñez, eso le frena mucho el acceso a la educación”. Eso no sucedió conmigo, porque me escondí bien. Y decidí realizarme en la educación. Esa diferencia si me separa un poco de las otras trans”.

Karla Yadira decidió postergar su deseo de exteriorizarse como chica para realizarse profesionalmente, porque tenía otro sueño; entrar a la FAE. Pero le faltaban dos centímetros de estatura. Con la idea de crecer, ingresó primero a la conscripción. Su desempeño fue excelente y le pidieron que se quedara en el Ejército, pero no se quedón por dos razones: porque el Ejército era masculinizante y para ella era cada vez más difícil aceptar esa masculinización y porque apuntaba más alto, aunque nunca careció esos dos centímetros y no pudo ingresar a la FAE. Entonces tomó su tercera opción, que era la Universidad., y hace 20 años trabajo como ingeniero.

“Lo único que sentía era que en mis sueños me veía como chica, con mi cuerpo femenino. Veía a chicas travestis, pero me daba cuenta que eran mal vistas, porque eran trabajadoras sexuales. Yo quería tratar de seguir mis estudios, pero también quería ser como ellas sin hacer trabajo sexual. En ese tiempo solo había la esponja, la peluca, nada más. Nadie podía hacerse transformaciones corporales. La mayoría trabajaba como chico en la mañana y en la noche se transformaba.

Hace tres años Karla Yadira empezó a hormonizarse para llegar poco a poco a su imagen soñada.

“Hace tres años usaba peluca, ahora me siento bien porque tengo mi pelo, puedo soltarlo. Antes pesaba 115 libras y mis alumnas me envidaban por flaquito y fibroso, y lyo les decía que me daba envidia su grasita. Cuando tenia el cuerpo fortalecido no me gustaba porque no podía vestirme con la imagen femenina que quería, pero cuando empecé a bajar de peso me empecé a gustar. Ahorita me siento bien porque desde hace tres años me gusta mi cuerpo, auqneu no puedo estar en la calle todo el tiempo como chica, con la ropa de chica, por mi trabajo. Pero a diferencia de hace tres años me gusto como estoy ahorita.”.

CHICAS OCULTAS TRANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

COMO MUJER TRANS, YA NO ME MOLESTA LA DISCRIMINACIÓN.



Fue huérfana desde pequeña. Nació en el Oriente, se mudó primero a la Costa y luego a Quito, siempre con sus propios medios.
Dice que nunca ha sufrido por la discriminación o que en todo caso ya no le molesta. Siempre se sintió mujer y actualmente vive como mujer día y noche. Ya tiene cédula con su nombre femenino.

En el Camal tiene una peluquería propia desde hace dos años. Desde los quince o dieciséis se dedica a la belleza porque tuvo la suerte de que una amiga le enseñó casi todo. Ejerció ocasionalmente el trabajo sexual en La Mariscal, más por curiosidad que por otra cosa. Cuando me lo cuenta reconoce que no es una santa y me da a entender que en algún punto de la vida degustaba salir a coquetear. Pero no le gustó por pasar malas noches, tomando, siendo blanco d e múltiples agresiones.
Cuenta que siendo recién llegada a la ciudad salió a La Mariscal a trabajar. SE había comprado unos lindos zapatos blancos. Se le acercaron unas trabajadoras sexuales que le dijeron: o nos das los zapatos o te apuñalamos. Ella se los sacó, se puso los zapatos viejos y feos que l e dieron a cambio y prefirió no volver a trabajar más allí, aunque las ganancias eran buenas. Además., ella siempre contó con su trabajo de peluquera.

De su grupo de doce amigas también trans, quedan solo dos. Diez han muerto por distintos motivos: una con anemia, que trabajaba vendiendo bebidas en un bar y se dedicó solo a beber y no a comer, otras asesinadas en Colombia y Perú y otras por causas qu e no acabo de entender.

Cuando le pregunto por el Sida dice que no le tiene miedo. “¿O sea que te arriesgas a tener relaciones sin condón?” Me responde: “Depende, hay hombres que ya son conocidos y de los que no desconfió, pero con los otros sí. Antes me hacía exámenes de Sida cada tres meses”.

Me muestra un álbum de fotos y terminamos viendo todo tipo de eventos, celebraciones familiares, con compañeras del curso de belleza, fotos de sus amigas que se fueron a España e Italia, fotos con sus sobrinos, con sus hermanos, de paseo por un río, la cédula de una amiguita muerta.

Ha tenido dos compromisos, uno de ocho años y otro que duro menos y que la dejo mal, incluso económicamente, porque su pareja bebía y se drogaba mucho. Ahora está sacando a flote su peluquería y empezando a participar en una organización trans.

CHICAS OCULTAS TRANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

SALIR ADELANTE COMO UNA PERSONA TRANS , ES DURO... PERO SE PUEDE.



Cuando llegó a Quito, desde su ciudad, Guayaquil, tenía unos diecisiete años y estaba completamente sola, sin dinero y sin oficio. Todavía era un chico y había salido de su casa porque su mamá la única persona que la quería y la defendía tal como era, falleció de cáncer. Había tenido su primera relación en secreto con un primo del que se quedó enamorada. La muerte de su mamá la dejó desprotegida: sus hermanos querían mandarla a un cuartel militar u obligarla a meterse con mujeres en chongos. Llegó a sentirse tan hostigada que les pedía a sus amigas mujeres que fingieran ser sus novias para que sus hermanos la dejaran en paz.

En Quito vivió la crudeza del desamparo: no contar con nadie, no tener dinero ni para vestirse ni para comer. La expulsaron del Albergue San Juan de Dios acusándola de ser una mala influencia que corrompería a los demás solo por el hecho de ser un adolescente afeminado. Se quedó en la calle, mendigando monedas, comida o un lugar para dormir.

“Quise quitarme la vida cuando mi mamá murió, por el desprecio y discriminación que sentía de todos hacia mí. Cuando llegué a Quito dormí en casas abandonadas, en terminales. Me arropaba con cartones. Pedía colaboración en las iglesias, o hacer algún trabajito. Los curas se aprovecharon de mí y me hicieron que estuviera con ellos para regalarme un centavo.

Me quedé impactada una vez que un cura después de que hizo su cochinada conmigo puso una Biblia en la mesa y me hizo poner la mano encima y me dijo júrame ante la Biblia que no vas a decir a nadie que estuvimos juntos.
Y aunque se siente orgullosa de que a pesar de todo nunca se prostituyó, ni robó ni se metió a fumar base, muchas veces sí tuvo que dar su cuerpo a cambio de favores. A veces la única manera de conseguir cosas o dinero fue esa.

“A veces pensaba que si aceptaba estar con algunos hombres que querían vivir conmigo, aunque eran casados, iba a salir de tanta pobreza. Otros eran drogadictos, alcohólicos, pero para qué me iba a meter con ellos”.

Tiene 28 años y hace más o menos tres empezó a hormonizarse para lograr sus transformaciones corporales. Es vendedora ambulante de vichas en mercados. En un buen día gana diez dólares. Si no le va tan bien gana siete. Prefiere este trabajo porque es independiente y no tiene que esta por debajo de nadie, aunque sigue siendo dura la discriminación, por las groserías que le dicen en la calle. Durante mucho tiempo fue explotada en trabajos miserables, lavando platos en restaurantes mucho más allá de la jornada laboral, sin sueldo y a cambio solo de un lugar para dormir. Ha lavado ropa, ha sido cocinera. Como comerciante le va mejor, pero le encantaría hacer otra cosa. No terminó el colegio y las opciones laborales para las trans son sumamente restringidas, peor aún sin educación. Nadie las quiere contratar.

“He sido vendedora de gafas, de pastas dentales. Y a he visto en Guayaquil que los hombres son groseros con las travestis, les tiran manzanas, tomates, frutas podridas, les insulta. Yo no quisiera estar en esos casos.

En los mercados que yo voy a vender todo el mundo sabe lo que soy, porque se me nota a leguas”.
Tuvo una pareja con quien convivio seis años. Cuando habla de él recuerda que la trataba muy bien, que llegaba a la casa con comida, a veces con ropa para ella, que la hacía sentir como una mujer, y que eso a ella le encantaba. Pero al final surgió una violencia repentina, golpes, gritos, llegadas tarde, alcohol, drogas, malas amistades. El empezó a robarle dinero, a querer vender sus cosas. Entonces se separó.
Actualmente está empezando una nueva relación con todas las precauciones de sus experiencias pasadas.

Tiene miedo de entregar su corazón, de enamorarse e ilusionarse. Tiene miedo de que le hagan más daño. Y también tiene ilusiones y le gustaría ser actriz.

CHICAS OCULTAS TANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

EL PRECIO DE LA VISIBILIDAD TRANS



Rashell repite que no le gusta liderar, que lo que siempre le ha gustado es estar detrás de los procesos. Dice que el liderazgo le cogió de golpe, por que lo tomó como un servicio a la comunidad; que nunca le ha gustado hablar en público, pero que por el activismo le ha tocado. 

En el 2000 salió del clóset. Renuncio al trabajo que tenía porque cada vez le era más difícil vestirse con ropas masculinas. Su involucramiento y trabajo en FEMIS le permitió independizarse de su familia, pues no quería exponerla a la discriminación de la gente que antes la conocía como chico y que ahora tendría que conocerla como chica trans.

En el 2004 empezó a trabajar en ALFIL y fue elegida presidenta de la nueva directiva. En el 2005 organizó el primer congreso transgéro y en el 2006 se conformó la Red Trans del Ecuador, con quince grupos de siete ciudades.

Cuando le pregunto por el VIH en la población trans, inmediatamente me habla de la autoestima. Muchas trans pasan por largos momentos de depresión, de una gran indiferencia por su vida, pues no se sienten amadas. Al final el VIH es solo otra razón para morir. Por otro lado, el trabajo sexual, que tiene una demanda camuflada e hipócrita, es una oportunidad de ingresos, pero también de riesgo de infección.

El ambiente de la calle, el consumo de alcohol y otras drogas deshinbidoras contra el frió y la violencia, hacen que el uso del preservativo quede en segundo plano. El problema de la autoestima se muestra también en el uso indiscriminado de productos nocivos para el cuerpo, como siliconas y aceites, que han sido causa de muchas muertes.

“Tu puedes vernos contentas, felices, alegres, y por dentro es otra realidad. Eso nos ocurre a todas las trans sin excepción, incluso a las que tenemos a nuestra familia que nos quiere y comprende. Las de clóset sufren porque no pueden manfiestar su deseo y es una amargura. Llegan a la ancianidad sin haber cumplido su deseo toda la vida.

Y aquellas que lo expresamos tenemos que pagar el precio de esa visibilidad que es el rechazo de la gente. A veces una mirada te hace acordad de que la gente esta diciendo que eres anormal. Esas miradas son matadoras.

CHICAS OCULTAS TANSITANDO A LA LUZ.
Cuatro mujeres transgénero se enfrentan a Quito.
Por María Elena Dávila
Fotografías: Martín Jaramillo.
Publicado en Revista Q – Mayo 2010.

ENTREVISTA A KAREM PAZ - RED TRANS DE EL ORO


Las minorías sexuales se sacan la máscara frente a la sociedad y se abren más espacios
12/10/2009 Tomado del Diario el Comercio

Los grupos de gays, lesbianas, bisexuales, travestis y Transgénero, asociados últimamente en el grupo (GLBT) han logrado un espacio de reconocimiento en la sociedad. Su lucha no ha sido fácil, todo lo contrario. Hasta antes de los años noventa, los miembros de este sector no solo que no eran reconocidos como sujetos pertenecientes de la sociedad, sino que además eran perseguidos. En 1990 el Congreso integró a la Constitución un artículo que amparaba a las personas que tenían una distinta tendencia sexual. Se promulgó que: “Todas las personas son iguales en nuestros derechos”.

Estos grupos, a escala nacional, empezaron a tomarse las calles y plazas, incluso se unieron a los festejos del Día Mundial de los GLBT. Con esas manifestaciones lograron ganar un espacio en los medios de comunicación. Sin embargo, su mayor logro en estos últimos años ha sido lo estipulado en la Constitución aprobada en Montecristi.

Eso lo ratifican los líderes de estas agrupaciones. La normativa es más específica: reconoce la igualdad de derechos sin importar la orientación sexual. En este contexto también es importante resaltar el caso de Estrella Estévez, quien hace algunas semanas logró que se cambie el código de su sexo en la cédula de identidad. Es el primer caso que se registró en el Registro Civil ecuatoriano, luego de un dilatado juicio. Su caso fue recogido por los medios de comunicación impresos y audiovisuales, que destinaron importantes espacios para que la involucrada cuente su testimonio.
El testimonio de aquellos días

Karem Paz. Presidenta de la Red Trans De El Oro

‘Los GLBT ahora somos visibles en la sociedad’

Redacción Machala

Hace dos décadas no había un activismo sobre el tema de la diversidad sexual. Para la sociedad era malo ser transexual, te señalaban con el dedo y cuando caminabas por la calle debías soportar insultos. Era un asunto de homofobia y de desconocimiento.

La discriminación empezaba por la propia Policía, que cuando hacía redadas en las calles ponía en la misma celda a delincuentes y travestis. Allí eran violados y chantajeados por los propios uniformados.

¿Por qué está aquí?

Su experiencia. Preside desde hace dos años la Red Trans de El Oro, la primera agrupación Transgénero de la provincia. Desde ese espacio ha liderado la capacitación de sus miembros. Uno de sus logros ha sido capacitar a grupos, entre ellos a la propia Policía, sobre prácticas de prevención del VIH/sida.
Antes de 1993, cuando se despenalizó la homosexualidad, se nos maltrataba muy fuerte. En los colegios, los muchachos eran botados por el simple hecho de expresar su homosexualidad abiertamente. Hoy persiste la transfobia, el odio a los transgéneros, pero disminuye cada día.

Ha sido una muralla dura de derribar. Aquí en El Oro, hace cuatro años empezamos un proceso de visibilización. Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales iniciamos un proyecto de prevención del VIH/sida.

Se nos dio por primera vez un espacio a la diversidad sexual. Por entonces, se formó la primera comunidad GLBT (Gays, lesbianas, bisexuales, travestis y Transgénero) de El Oro. Antes no teníamos una ventana para visibilizarnos. Luego de la comunidad GLBT, nos separamos en la Red Trans de El Oro. Fue interesante porque ya había dos grupos luchando por los mismos derechos.

Como Red Trans agrupamos a personas Transgénero, transexuales y travestis. Somos alrededor de 300 en la provincia.

Quienes integramos la Red no nos consideramos una minoría sexual. Y debo decir que quienes tenemos más visibilidad somos quienes más presionamos por nuestros derechos.

A través de la Red Trans nos hemos capacitado en economía solidaria, en emprendimientos, con cursos y coloquios.

Ha sido necesario, porque nosotras trabajamos por nuestra cuenta y cuando queremos acceder a las instituciones financieras privadas para un préstamo, nos cierran las puertas. Tenemos 30 casos de compañeras que han denunciado, desde octubre, que la banca no les da facilidades. Me dicen que cuando van a un banco, las ven de pies a cabeza y les ponen trabas.

Debido a eso, con el apoyo del Movimiento de Mujeres de El Oro conformamos nuestra propia caja comunitaria de ahorro. Somos, posiblemente, la primera en el país formada por transgéneros. Pese a ello no hemos querido ser excluyentes. Estamos abiertas a la participación de heterosexuales como socias.

La visibilización es más amplia ahora; la cobertura mediática ha ayudado, como por ejemplo con la cobertura de casos en los cuales se han cometido abusos. No es toda la prensa, hay que aclarar, porque todavía hay medios que manejan un discurso homofóbico.

Nuestra situación ha cambiado mucho desde los años noventa. Los primeros pasos los dio la anterior Constitución, que ya proclamaba en el Art. 23 que las personas somos todas iguales en nuestros derechos.

La Constitución de Montecristi es más específica y abarcante, reconoce la igualdad de derechos sin importar la orientación sexual.

El caso de Estrella Estévez es un ejemplo de los pasos que estamos dando. Ella pertenece a la Red Trans ecuatoriana y logró que se la considere legalmente mujer a través de su cédula. Es un caso visible, aunque hay muchos anteriores.

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MUJER TRANS EN PUBLICIDAD BANCARIA



Me parece tan genial que me ha animado a escribirles a todos y todas en la comunidad. Indiscutiblemente lo más chévere de toda la publicidad es como una persona y en este caso la pareja heterosexual de viejecitos se acercan a pedir perdón por tratarle mal a la mujer transexual, por no haberle entendido, PERO nada de eso pasara, si el conjunto de "instituciones formales" que hacen la sociedad no cambia su forma de pensar con relación a las personas transgéneros, y ni más se diga sobre aquellos que tenemos relación con personas transgéneros.

En mi opinión ese es un buen camino que hay que ir explotando en esta sociedad, hacer que las instituciones traten a todos los ciudadanos como iguales, SI, el otro día igual comentaba con una chica trans y con una mujer heterosexual de que a su parecer se les estaba dando ahora más apertura a la comprensión de esta realidad social y cultural, y Yo por el contrario argumentaba que la cobertura que se da es más al ruido que a las nueces, porque aún falta ese derecho a la vida normal, al trabajo digno y sin discrimen, y que en nuestro País, por ejemplo la banca tradicional, NO PRESTA dinero a personas por su condición sexual diversa, sobre todo a transgéneros de mujer a hombre. Puede que la apertura se esté quedando en el diálogo en cámara y en el show y los bares, no tengo nada en contra de ello, me parece bien, pero si considero que nuestro colectivo debe empujar a explotar el camino de la reivindicación al derecho del trabajo. Si no que lo digan quienes han dejado de estudiar, no por dinero sino porque no les aceptaban en colegio o universidad, incluso aún contando con el apoyo familiar.

En fin, Celebro esta publicidad, es un buen ejemplo para todos nosotros, solo queda poner cuidado en que nadie llegue a manipular en nuestro medio el mensaje. De que si "tienes el crédito financiero, o sea plata, vales, y si no la tienes, no vales, como para acércame a reconocer que eres gente" eso sería caer en la clásica obtusa mentalidad de muchos en nuestra sociedad.... tanto tienes, tanto vales... eso no es dignidad.



Saludos a todas y todos.

Emilio.
karellambar@yahoo.es

MANIFIESTO TRANS DEL ECUADOR


En el Ecuador cada vez más personas y colectivos nos nombramos transgéneros, travestis, transexuales, intersex, bigéneros, andrógin@s, trans en el cuerpo, trans en el género y, sobretodo, “trans en la cabeza”[1] .

Desde antes de que usáramos estas palabras, y en lugares periféricos como la costa rural, o la calle, también nos habíamos nombrado, y nos seguimos nombrando, machonas, pirobos, hombradas, karishinas, machis, y con tantos otros términos que – aunque desconocidos por la cultura oficial – hablan de nuestros cuerpos-géneros.

Quizá en las sociedades del norte en las que ha nacido la campaña Stop Trans Pathologization 2012, la transfobia asume expresiones más institucionalizadas que en nuestro lado del mundo. Pero, institucionalizada o no, explícita o sutil, por acción o por omisión del Estado, la descalificación y la violencia sobre los cuerpos distintos es un común denominador que denunciamos en cuantas ciudades y países participamos de este Octubre Trans.

Con estos antecedentes, reunid@s en Atuntaqui, provincia de Imbabura, en la sierra norte del Ecuador, personas y colectivos trans y transfeministas de Azuay, El Oro, Imbabura, Los Ríos, Manabí, Pichincha y Santo Domingo de los Tsáchilas,

AFIRMAMOS:

Que la descalificación de todo y tod@s l@s que ocupam@s “los lugares femeninos” de la sociedad nos incluye a las mujeres, a l@s femenin@s, a l@s feminizad@s, a "los" que osan emascularse, a "las" que osan masculinizarse, a los “mandarinas”, a otros "hombres no tan hombres", a las mujeres-machas, a los hombres-hembros, a las personas con cuerpos intermedios, o con géneros intermedios, o con actitudes intermedias; y, en definitiva, a las personas de cualquier condición sexo-genérica que con nuestros tránsitos, ambigüedades y transgresiones más o menos conscientes, cuestionamos lo estático, lo unívoco y lo jerárquico del orden patriarcal.

Que la patologización es uno de los modos históricos de descalificación de las existencias femeninas y trans, y de afirmación – y recuperación – del orden patriarcal.

Que la patologización se articula en espacios informales y formales y, por lo tanto, se expresa en prácticas en ocasiones ilegales y en ocasiones revestidas de legalidad y legitimidad científica. Arraigada en instituciones pero también, y tal vez más peligrosamente, “en el sentido común”[2]; la patologización termina reforzando o justificando otras prácticas transfóbicas, como la violencia y la exclusión. Por eso,

DENUNCIAMOS:

Que en las calles de Quito en que nos manifestamos este 17 de Octubre; en la Michelena, en la Mariscal, en la Plaza del Teatro o en “La Y”, la transfobia se expresa en insultos, botellazos, balines de goma, huevos y crímenes de odio que buscan “borrar lo trans”, aniquilando a comunidades culturales visibles, como lo son las familias de trabajadoras sexuales callejeras.

Que la privación histórica en el acceso a la vivienda, al empleo, a la educación y a la salud nos ha confinado a una supervivencia en guetos socio-culturales y económicos y que esta existencia paralela o “coexistencia de espaldas”[3] también borra lo trans.

Que la discriminación en el acceso al espacio público es una de las prácticas más violentas sobre los cuerpos y estéticas distintas en la ciudad, y que las batidas policiales que limpian las calles de específicos colectivos que las ocupamos “sin objeto plausible alguno” [4] hacen parte de esa práctica.

Que, en Ecuador, las personas que nacemos en biologías femeninas, sufrimos de cargas laborales más pesadas, una peor calidad de vida, peor nutrición en relación con los hombres biológicos, y un control más cerrado por parte de nuestras familias sobre nuestras vidas y decisiones sexuales. En la privación del ocio y, por tanto, del “lugar en el que se reinventan las cosas”[5] , los transgéneros masculinos, al igual que las mujeres, nos vemos privad@s de la posibilidad de reinventar nuestro propio cuerpo.

Que en Manabí –provincia con cierta prevalencia de nacimientos intersex – a l@s “indefinid@s” se nos obliga a vivir como varones. Mientras, en otros lugares, el criterio quirúrgico se inclina hacia la feminización como una opción más fácil de “normalización” de “genitales ambiguos”, aquí se prefiere la “equivocación” hacia el lado masculino. Y, aunque escapar del bisturí constituye tal vez una “ventaja de la desventaja” propia de nuestra realidad, todavía estamos lejos, en todas partes, de escapar de la tiranía de tener que sobrevivir en un orden binario de cuerpos-géneros en el que de partida no encajamos.

Que en provincias como Guayas y Pichincha, existen clínicas privadas de rehabilitación que ofrecen tratamientos psicológicos para “curar” la homosexualidad femenina y la transexualidad [6]; y que la existencia de estas clínicas evidencia esa patologización grosera y abiertamente ilegal que, no obstante, encuentra la complicidad de familias enteras y la negligencia del Estado ecuatoriano; cuando, cinco años de denuncias, no han sido suficientes para clausurar definitivamente estos establecimientos, o evitar que reabran con facilidad.

Que, en nuestra cultura blanco-mestiza predominante, heredera de un Derecho occidental, la enfermedad mental ha ido de la mano de una de las instituciones jurídicas más determinantes de la vida civil – la “capacidad” – que designa la facultad de l@s sujetos de representar sus “propios y personales derechos” o, alternativamente, requerir el tutelaje de tercer@s o el del Estado mismo; y que, en el saco de l@s “incapaces” hemos estado, históricamente, las personas que ocupamos los lugares femeninos de la sociedad.

Que, a treinta años de que en el Ecuador la mujer casada haya dejado de necesitar la ratificación marital de sus actos civiles [7] y el permiso marital para ejercer su libertad de tránsito, la tutela patriarcal sobre los cuerpos femeninos y trans permanece, en cambio, básicamente incuestionada.

Que la tutela patriarcal se expresa, en el peor de los casos, en un sistema penal que castiga los actos de disposición sobre el propio cuerpo; y, en el mejor de los casos, en un sistema de salud negligente que condena a las personas a intervenirse corporalmente sin asistencia alguna y por propia cuenta y riesgo, desestimando las prácticas identitarias como actos caprichosos de estética. De ahí el fenómeno común de la auto-cirugía, la auto-hormonización, y la utilización de sucedáneos peligrosos del silicón quirúrgico, como la inyección directa de aceite de avión y otras sustancias, que cobran cientos de vidas trans cotidianamente.

Que, en sociedades del norte que, a diferencia de la nuestra, han aprobado legislaciones y servicios de salud específicos “en beneficio” de la población trans, la tutela patriarcal también permanece incuestionada, sólo que se expresa, más sofisticadamente, en el diagnóstico psiquiátrico de “disforia de identidad de género” que re-edita aquella antigua conexión entre enfermedad mental e incapacidad que históricamente ha pesado sobre las mujeres y otr@s femenin@s.

Que el aparataje psiquiátrico y médico que en esas sociedades se pone al servicio de una reasignación binaria de sexos-géneros también borra lo trans, pues condena a las personas trans a existir únicamente en dos planos, a saber: como anhelos fallidos de “mujer” u “hombre” en tanto disfóric@s diagnosticad@s, o, como “hombres” o “mujeres” post-transexuales en tanto disfóric@s tratad@s.

Que la reasignación binaria de sexos-géneros, además de transfóbica, es una práctica racista y colonial, que corrige, reasigna y construye a est@s hombres y mujeres post-transexuales con base en canones eurocéntricos de masculinidad y feminidad.
A pesar de todo esto, desde la resistencia corporal, la conciencia transfeminista, y la intención política de “subvertir desde dentro”,

CELEBRAMOS:

Que sumarnos a esta Campaña Internacional de Pare a la Patologización de la Transexualidad nos involucra a tod@s en un diálogo intercultural que matiza nuestras respectivas comprensiones de la causa trans en el mundo, porque nos permite desenmascarar formas de transfobia con las que acaso convivimos sin darnos cuenta; y prevenir que otras podrían introducirse en nuestro entorno, o hasta “importarse” deliberadamente.

Que la diversidad trans existe a pesar de los intentos institucionales por borrarla y a pesar de las marginaciones históricas de nuestra experiencia; y que es una diversidad que se desborda en una multiplicidad de expresiones culturales, instituciones propias, lenguajes propios e identidades colectivas que no dependen del canon civilizatorio oficial, ni del sistema jurídico formal, ni de las instituciones oficiales para existir. Por eso tenemos nombres culturales, y apellidos culturales, y familias culturales y géneros reales, más allá de los nombres, apellidos, parentescos y sexos legales. Y por eso, ni la androginia de la costa, ni el travestismo de la sierra, ni el fenómeno extendido de la maternidad transmasculina en Ecuador pasan por el bisturí, por la tecnología, por el dictamen estético o por el diagnóstico psiquiátrico de la cultura dominante.

Que, gracias a la alianza transfeminista que sostuvo una “presencia incómoda” [8] en la Asamblea Nacional Constituyente de Montecristi-2008, tenemos una Constitución que enuncia expresamente la no discriminación por identidad de género, la libertad estética, el derecho a la identidad, el reconocimiento a la diversidad familiar y cultural, y una acción de protección que se inscribe en la tendencia de un neo-constitucionalismo latinoamericano de avanzada.

Que, bajo ese marco constitucional, en la afortunada ausencia de una legislación patologizante, y gracias al activismo judicial alternativo, en el Ecuador son posibles, en la cédula de identidad, combinaciones discordantes entre imagen y nombre, y entre nombre y sexo, y, desde el 2007, son posibles los cambios de nombre, y han sido posibles, incluso, los cambios judiciales de sexo, sin prerrequisito de tutela psiquiátrica ni tratamiento alguno de normalización corporal.

Con este balance de adversidades y oportunidades, y en solidaridad con realidades similares y distintas del resto del mundo,

EXIGIMOS:

La retirada de la “disforia de identidad de género”, o “trastorno de identidad de género” de los catálogos de la Asociación Americana de Psiquiatría y de la Organización Mundial de la Salud.

La supresión del sexo legal de los documentos que atañen a la vida civil.

La correcta ubicación jurídica del sexo biológico, la identidad de género y las variantes corporales como factores no susceptibles de discriminación.

El derecho a la imagen y al nombre libremente escogidos y sin condicionamientos.

El respeto a las formas de identificación alternativa de diversos colectivos culturales y su convalidación legal, en caso de ser necesaria.

La supresión de la tutela psiquiátrica sobre los actos de disposición sobre el propio cuerpo y como pre-requisito de ciudadanía.

El derecho a la intervención corporal libre de riesgos y la correcta ubicación de la intervención médica, como garante del derecho a la vida y a la salud, previo consentimiento informado.

El cese a las prácticas de mutilación genital e intervención corporal no consentida en personas intersex.

La concepción de un sistema de salud, entendido, como lo recoge la actual Constitución ecuatoriana, como parte del alli kawsay o “buen vivir”, y de cuyos servicios no tienen derecho a beneficiarse sólo las personas enfermas, sino también las personas sanas con necesidades específicas.

La implementación de políticas anti-discriminación y políticas de interculturalidad que propicien la convivencia cotidiana, entre quienes hemos “coexistido de espaldas”.

¡PARE! La transexualidad no es enfermedad

¡PARE! La identidad no se diagnostica

¡PARE! No a la obligación de escoger entre identidad y salud o entre identidad y cualquier derecho

¡PARE! No a las prácticas de normalización intersex

¡PARE! No a las prácticas que borran lo trans

[1] Recogiendo un aporte de Ana Almeida, del Proyecto Transgénero. [2] Recogiendo un aporte de Andrea Aguirre, de las Mujeres de Frente, Casa Feminista de Rosa. [3] Como diría Boaventura de Souza Santos. [4] Usando el lenguaje textual del artículo 612 del Código Penal ecuatoriano, que todavía se usa para reprimir a trabajadoras sexuales trans y otr@s “sospechos@s” en el espacio público. [5] Recogiendo un aporte de Pablo Mogrovejo, de la Coalición Ecuatoriana para la Diversidad Cultural. [6] Como lo han venido documentando Tatiana Cordero, Taller de Comunicación Mujer, y Fundación Causana. [7] Nos referimos a la reforma en la legislación civil de 1979. [8] Así se denominó a la alianza entre el Proyecto Transgénero, Confetrans, Coalición por la Despenalización del Aborto, Mujeres de Frente, Casa Feminista de Rosa, Causana y otros colectivos feministas durante la Asamblea Constituyente.


PROYECTO TRVNSGEN3RO
Cuerpos Distintos, Derechos Iguales
http://www.proyecto-transgenero.org
http://www.facebook.com/PROYECTO.TRVNSGEN3RO
Quito - Ecuador
(593) 98120163

CONFEDERACION ECUATORIANA DE COMUNIDADES TRANS E INTERSEX
"CONFETRANS"
www.confetrans.org

CASA TRANS "RESIDENCIA POLITICA TRANS-FEMINISTA"
www.casatrans.blogspot.com

TRANSTANGO "SOCIEDAD DE TANGO TRANSFORMISTA Y ARTES ESCÉNICAS"
www.transtango.blogspot.com

martes, 3 de junio de 2014

¿DONDE ESTÁN MIS DERECHOS? SE HABIAN IDO DE PASEO


TRANS TRAS  LAS REJAS, FRÍA Y SOLA.


 

Esta es la historia que tuve que pasar que no se la deseo ni a mi peor enemigo, muchas veces nos dejamos llevar por nuestros amigos y amigas, que dicen que nos quieren mas que un familiar, no todos por supuesto, pero resulta que el cariño que pregonan solo se lo puede ver en una farra, pero en la enfermedad y en la cárcel , todos huyen son poquísimos los que te respaldan o te dan la mano para ayudarte, me preguntaba donde están , porque no vienen , jamás iban a llegar porque no existe la palabra amistad que les salga de adentro de tu corazón.


Fue un miércoles en la tarde nos fuimos a dar la bienvenida a una amiga que llegaba de España, todo bien hasta ese momento, nos invito a la Famosa Zona Rosa como nunca canta, baile y compartí la amistad verdadera con mis amigas del alma , según yo.


El mesero servía, pero lo que Yo no sabia que el mismo mesero que atendía en el bar, era el ratero mas audaz que e conocido en mi vida, al salir del bar en forma tan ajil este………. No tengo nombre ni apodo que ponerle, me arrebata mi bolso con todo lo que tenía ahí, desde mis documentos hasta mi teléfono móvil quede asustada, viendo esto que el ladrón era del mismo bar , llame a la policía, en el cual sabiendo que el ladrón estaba adentro, nunca hicieron nada de nada, opte por decirles que por favor me ayuden, pero todo fue en vano nunca pero nunca me ayudaron.

Lo que hicieron es reírse de mi, en la cual reaccione diciéndoles sus verdades a los policías, la cual me cayeron a patadas y puñetes, hasta echándome gas y esposándome como una vil ratera, YO LLAMO A LA POLICIA PARA QUE COJAN AL RATERO, Y YO SALI PERJUDICADA, ahy estaba la verdadera TRANSFOBIA QUE EXISTE EN NUESTRA PROVINCIA, me llevaron al famoso hospital Teófilo Dávila, en el cual recibi el maltrato humillante diciéndole a ellos que yo sufría de Hipertensión que por favor me ayudaran, que recibi de ellos nadaaaaa.

Me llevaron detenida a cárcel, y pensaba, que injusticia a mi me roban y yo voy presa, porque me pasa todo esto, que hice yo solo decir la verdad, me esperaba adentro una celda fría, en la cual el que tiene mas dinero pasa bien, me encontré con personas que si tenían sentimientos, que cometieron sus errores, pero ya se arrepentían de lo que habían hecho, personas que me trataron bien y que me dieron fuerzas para que no doblegue, no me cansare de decir, espera un favor de un desconocido , que de un conocido, adentro de la cárcel hace falta un Dr. Que pase ahí, yo ya me ahogaba me faltaba el aire, no existe ni una enfermera, lo cual mi familia opto por traer una Dra. Para que me atención medica.

Cada hora que pasaba me preguntaba, donde están mis amigas de farra, amigas ya no tengo, solo conocidas, solo sentí el apoyo de mi madre querida, mis hermanas y mis sobrinos, ahora se lo que es la unión de familia, solo mi madre y mi familia me daban el apoyo que yo necesitaba en ese momento, y me preguntaba donde están mis amigas que no las veo.

De quien tu no esperas, recibes,Primero a Dios por ayudarme en estos momentos tan dificiles de mi vida, gracias a mi amiga Felicia, que lloro conmigo y me ayudo llevando y trayendo a mi madre en los tramites, a mi sobrino Andy que me enseño que existí dios y que confié en el, a mi sobrina Lili por darme la fuerza que necesitaba en ese momento, a mi hermana por llevar la Dra. Darme el respaldo en ese momento tan cruel de mi vida, a mí adorada madre sin importar el que dirán estaba junto a mí.

Dos días estuve que se trasformaron en meses o años, así como hay policías Transfóbicos, hay policías que son seres humanos, a ellos que me ayudaron a compartir una celda sola y fría, sin golpes, va mi respeto y admiración que así, deberían ser todos y todas los policías, ya para salir del infierno así yo le llamo a la cárcel, surgió un gran problema el cambio de nombres porque yo constaba con el otro nombre, no el actual, porque pasaba esto me preguntaba porque a mi.

Todo ya estaba echado para salir, porque se viene obstáculos, por primera vez en mi vida ore a Dios con fe, que todo se lo dejaba en sus manos, y dije hágase su voluntad, en la cárcel me dieron un regalo que siempre lo tendré en mis favoritos, la biblia.

El sonar de los cohetes , que anunciaban que ya estábamos en víspera de que termine el año viejo, y yo adentro porque a mi, el solo hecho de ser TRANS, y mis derechos que , la igualdad que, donde estaba eso que tanto nos pregonan, no existía, solo existía LA TRANSFOBIA. YO ME DECÍA ¿DONDE ESTÁN MIS DERECHOS? SE HABIAN IDO DE PASEO, o por fin de año de vacaciones sin retorno.

SOLA EN UNA CELDA FRIA ,ESPERANDO QUE, MI LIBERTAD.........

Karem Paz