martes, 8 de abril de 2014

PROBLEMÁTICA DE LAS PERSONAS TRANS EN ECUADOR

El Ecuador es uno de los pocos países del mundo donde los Derechos Humanos han sido considerados en toda su amplitud. La inclusión de la identidad de género desde el año 2008 desató las críticas y oposiciones del patriarcado y de los fundamentalistas de nuestro contexto.

Tras una serie de debates y muchas posturas en contra, el objetivo final se cumplió. La identidad de género que ampara a las trans, específicamente, fue incluido dentro de la actual Constitución ecuatoriana. Sin embargo, del
mandato al hecho no distan mayores rasgos de relevancia.
Esto se ve en el incremento de violaciones a los Derechos Humanos que vivimos las personas trans. Indiscutiblemente el estado ecuatoriano y su Gobierno tienen una apertura hacia la inclusión social. En este marco, los ministerios e instituciones públicas acostumbran a aterrizar la Constitución en reformulaciones de sus leyes internas, hasta que ellos consideren pertinente.
Mientras tanto, el mandato no se cumple. Y lo evidenciamos en la falta de acceso a la salud, el empleo, la seguridad, las leyes, la identidad, la vivienda, etc. Estos son algunos de los ejemplos de las inequidades. Pese a que las
trans pagamos impuestos y contribuimos al desarrollo del país, no tenemos acceso a las necesidades básicas que el ciudadano común tiene, por el simple hecho de ser trans.
En Ecuador, ser trans es no tener credibilidad. La realidad trans en el país es un paradigma de los aspectos que no han progresado. Un aspecto de ello son las sociedades civiles como la Asociación Silueta X, que buscan la inclusiónsocial de su colectivo, pero que no son apoyadas por las instituciones oficiales.

Nuestro colectivo busca que se cumplan los beneficios sociales, tal y como lo indica la Carta Magna. En los papeles este conjunto de leyes por fin ha logrado que seamos incluidas y respetadas, sin ser ridiculizadas; pero a pesar de todo esto, esta obligación no es llevada a la práctica.
Por: Diane M. Rodríguez Zambrano
Presidenta
Asociación Silueta X
Revista Maxi
El lugar sin limites
http://www.ellugarsinlimites.com/

MUJERES TRANS EN ESPERA DE UNA LEY

Al hablar de los derechos para la Comunidad GLBTI en el Ecuador, podemos decir que existe un antes y un después desde noviembre de 1997
En ese año, los movimientos activistas de la diversidad sexual lograron ante el Tribunal Constitucional (TC), hoy Corte Constitucional (CC), la despenalización de la homosexualidad. Este hito se consiguió trans una conocida y renombrada lucha por la libertad y dignidad, que finalmente terminó con el vergonzoso artículo 516 del Código Penal, que ponía a un nivel delincuencial a la homosexualidad. Este articulo, absolutamente atentatorio contra los derechos de un ser humano, pisoteaba la libertad y servía de parapeto para que algunos elementos e los entes gubernamentales de represión, descargaran sus malsanos odios contra una población altamente vulnerable en el tema de derechos humanos. Esta situación había causado agresiones, no solo físicas, sino también psicológicas. Muchos y muchas integrantes de la comunidad habían muerto en ese tortuoso camino de la infamia, aparado por el libertinaje legal de aquel artículo.
Precisamente, uno de los sectores que dio la cara en aquel entonces fue el de las ujers trans; travestis, trangéneros y transexuales. Este colectivo era y es uno de los más vulnerados y vulnerables en nuestra sociedad ecuatoriana. Organizadamente, bajo el nombre de “Asociación Coccinelle”, que posteriormente se denominó FEMIS, dieron batalla legal, unidas a otros movimientos, como “Triangulo Andino”, “Fedaeps” y “Soga”, entre los más destacados.
Las mujeres trans fueron las encargadas de recolectar las casi 1.800 firmas ciudadanas que servían para impugnar el articulo 516 y lo lograron. Esta acción marcó un precedente social en cuanto a la represión y discriminación, que poco a poco iría tomando su efecto social. Diríamos que paso a paso se vería atenuado el efecto estigmatizante sobre las poblaciones GLBTI, sin embargo la discriminación continúa, y con cierto “valor agregado” para las más visibles, las mujeres trans.
La idiosincrasia ecuatoriana y la institución de la cultura machista y represora, son factores preponderantes que hacen de la discriminación algo “normal” y cotidiano hacia las mujeres trans. Ciertamente, la Constitución de la República del Ecuador, aprobada por la Asamblea Nacional en el 2008, refuerza las demandas sociales realizadas  por la comunidad GLBT y que aún tienen  que cumplirse en este país.
En este contexto, las mujeres activistas trans ecuatorianas, desde hace un poco más de un lustro, hemos venido proporcionándonos en el activismo y demandándolo  nuestro propio espacio de representación. Es así que en el marco de la Constitución Política y amparadas en el artículo 84 de la Ley de Registro Civil y Cedulación, hoy en día las mujeres trans podemos cambiar nuestros nombres legalmente, de masculino a femenino Además, es factible el hecho de salir en la fotografía del documento de identificación con nuestra apariencia femenina, sin reserva de ningún tipo.
Es primordial mencionar que esta conquista social fue factible gracias al trabajo mancomunado entre el activismo trans y varias instancias democráticas como la Defensoría del Pueblo.
Para culminar, hay que contar el caso de la compañera Estrella Estéves quién a través de procesos legales pudo conseguir, luego de una lucha de casi dos años, el reconocimiento legal de su sexo femenino, inscrito en la cédula de ciudadanía.
Este es un logro muy importante, que a la vez sentó un precedente sobre la necesidad de impulsar una ley de identidad de Género, que permita garantizar a cualquier mujer tans su derecho de ser reconocida como mujer y que el Estado ecuatoriano garantice de manera efectiva aspectos referentes a su transición del sexo masculino al femenino.
Es fundamental entender que estos logros no deben enfocarse con un aspecto meramente estético, sino como una necesidad psicológica, que implica la realización como seres humanos de los integrantes de este colectivo.
La comunidad trans aspira a que lo descrito en las leyes del estado ecuatoriano se plasme en la práctica, buscando constantemente la verdadera inclusión y el respeto a lo diverso.


Por Rachel Erazo.
Presidenta de la Asociación ALFIL.
Tomado de la Revista Mas
El lugar sin límites
www.ellugarsinlimites.com
PAIS CANELA
Información Sobre Diversidad Sexual En Ecuador
http://paiscanela.webs.com/

EL MUNDO TRANS EN ECUADOR

El mundo trans en una encuesta



La investigación, realizada por la Asociación Silueta X, dibuja un panorama de exclusión educativa, familiar y laboral. Una de cada dos encuestadas asegura que su familia incluso llegó a botarla de su casa por ser trans.


“En las peluquerías nos dan trabajo y es allí donde podemos arreglarnos y vestirnos como mujeres sin que nadie nos diga nada”. Estas son las palabras de una trans femenina que vive en la Costa ecuatoriana, una de las 759 personas que participó en el estudio realizado por la Asociación Silueta X para conocer cuáles son los factores que inciden en los contagios de VIH-Sida.
El 90% de las encuestadas asegura que ha sufrido algún tipo de discriminación por su identificación femenina. El psicólogo Ramón Aranguren presentó ayer los resultados de esta investigación en el auditorio de Psicología de la Universidad de Guayaquil. Éstos describen un panorama de incomprensión, deserción escolar y miedos.
Una de cada dos participantes contó que su familia reaccionó de forma negativa cuando le dijeron que eran trans: “Llegando incluso a expulsarlas de la casa o forzándolas a tener una doble vida”, detalla la investigación, aunque las madres siempre han sido las más receptivas ante sus decisiones.
La principal dificultad que encuentran al momento de estudiar es que no se les permite acceder al sistema educativo vestidas de mujer, aunque la Constitución en su artículo 83.14 establece que es deber y obligación de todos los ecuatorianos respetar la identidad de género de los y las ciudadanas.
El 70% de las trans femeninas continuaría estudiando si pudiera, ya que más de la mitad no ha terminado el bachillerato; el 6% tiene estudios universitarios y un 11% no ha recibido ningún tipo de preparación académica.
El acceso a la salud, aunque existe la infraestructura, está marcado por los tratos que ellas juzgan inapropiados por parte del personal y también por las burlas de los pacientes.
Un 34% de las participantes en la muestra reconoce haber realizado algún tipo de trabajo sexual, principalmente porque fueron expulsadas de sus hogares al revelar su identidad, y después encontraron dificultades para acceder a otro trabajo que no fuera ese.
El 73% de las trans ha recibido educación sexual en alguna fundación y el 47% en los servicios de salud pública. Solo el 12% aprendió sobre el tema en la escuela.
El 53% afirma utilizar siempre el preservativo en sus relaciones sexuales. Solo el 3.3% de las participantes afirma ser portadora del virus del VIH, sin embargo, el 43% no se ha realizado una prueba para confirmar el contagio porque tienen miedo o viven una relación sentimental estable y no lo consideran pertinente. 
Sin embargo, Guayas, la provincia donde se registra a nivel general el mayor número de personas viviendo con VIH, reporta el menor porcentaje de uso del preservativo (el 48% de las entrevistadas lo usa siempre). “Vemos que existe una exclusión del sistema educativo y de empleo, considero que este estudio cualitativo y cuantitativo podría ayudar a establecer qué leyes y políticas podrían generarse para la inclusión de la población trans”, señala Diane Rodríguez durante la presentación de la investigación.  
Al auditorio de la Facultad de Psicología asistieron representantes del Ministerio de Salud Pública, de la Prefectura del Guayas y decenas de estudiantes universitarios.

FUENTE: http://www.telegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=46675&Itemid=16